23.2.04
Marco conceptual RSC de AECA
Los miembros de la Comisión de RSC de la Asociación Española de Contabilidad y administración de Empresas (AECA) han publicado su 'Marco Conceptual de la Responsabilidad Social Corporativa, un documento en el que, tras más de un año de trabajo, se ofrece una definición consensuada de la gestión ética de la empresa que sirva de referencia a todos los grupos de interés y estamentos relacionados con las empresas. El documento pretende "desarrollar los fundamentos teóricos en los que se basa la Responsabilidad Social Corporativa y dotar de sustento racional a la implantación de estrategias y sistemas de dirección, información y control socialmente responsables".
18.2.04
Informe de la Comisión Aldama
La Comisión Aldama (Comisión Especial para el Fomento de la Transparencia y Seguridad en los Mercados y en las Sociedades Cotizadas), fue constituida en julio de 2002 para realizar propuestas de criterios y pautas de actuación sobre el gobierno de las sociedades. Como resultado, el Gobierno obligará a las empresas cotizadas en Bolsa a informar anualmente del desarrollo de las prácticas de buen gobierno corporativo, bien en la memoria anual o bien mediante otro informe.
El informe incluye medidas relacionadas con la transparencia y el deber de información de las sociedades, las responsabilidades de sus administradores y el funcionamiento de sus órganos de gobierno. La Comisión alude a la importancia de la base ética de los códigos de buen gobierno e incluye el concepto de responsabilidad social de la empresa.
El informe incluye medidas relacionadas con la transparencia y el deber de información de las sociedades, las responsabilidades de sus administradores y el funcionamiento de sus órganos de gobierno. La Comisión alude a la importancia de la base ética de los códigos de buen gobierno e incluye el concepto de responsabilidad social de la empresa.
Comunicación de la Comisión relativa a la responsabilidad social de las empresas
Una contribución empresarial al desarrollo sostenible, Julio 2002
Comunicación elaborada en seguimiento al Libro Verde, donde la Comisión expone su propuesta de estrategia europea de promoción de la responsabilidad social de las empresas y se describen propuestas de acción.
Comunicación elaborada en seguimiento al Libro Verde, donde la Comisión expone su propuesta de estrategia europea de promoción de la responsabilidad social de las empresas y se describen propuestas de acción.
17.2.04
Libro Verde de la Comisión de las Comunidades Europeas
Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas, Julio 2001
Es el documento básico en que se traduce el propósito de la Unión Europea de fomentar la práctica de la responsabilidad social en las empresas. De lectura obligada para los interesados en el tema.
Es el documento básico en que se traduce el propósito de la Unión Europea de fomentar la práctica de la responsabilidad social en las empresas. De lectura obligada para los interesados en el tema.
CSR Europa
Organización no lucrativa que promueve la responsabilidad social corporativa. Es una organización de referencia en Europa patrocinada por la Comisión Europea y una red de empresas. Su web aloja bases de datos con información sobre fondos e índices para la inversión socialmente responsable.
www.cseurope.org
www.cseurope.org
16.2.04
Comunidad Responsabilidad Social Corporativa-ICTNET
Comunidad Virtual con cerca de 1200 profesionales.
Un espacio de encuentro entre gente de empresa y profesionales de ámbito español y latinoamericano.
La comunidad reune recursos, documentos y artículos sobre la responsailidad social corporativa, así como una lista de distribución, punto de encuentro y de intercambio y de conocimiento entre sus participantes
http://www.ictnet.es/
Un espacio de encuentro entre gente de empresa y profesionales de ámbito español y latinoamericano.
La comunidad reune recursos, documentos y artículos sobre la responsailidad social corporativa, así como una lista de distribución, punto de encuentro y de intercambio y de conocimiento entre sus participantes
http://www.ictnet.es/
Antoni Gutiérrez-Rubí
Director de Ideograma sa, empresa especializada en comunicación pública y social que ofrece servicios de asesoramiento en el diseño y desarrollo de estrategias globales de comunicación dirigidas a administraciones, entidades sin ánimo de lucro y empresas.
Entre sus ámbitos de trabajo destacan:
-Comunidades virtuales y procesos de participación democrática
Es promotor de la iniciativa edemocracia, un espacio virtual de referencia política y mediática sobre la democracia digital, configurado como un think tank de conocimiento con capacidad para emitir opinión y prestar servicios.
-Desarrollo de políticas de responsabilidad social corporativa con especial incidencia en el ámbito de las políticas públicas y de la comunicación de la responsabilidad social y ambiental.
Es responsable de la comunidad virtual ICTNET sobre responsabilidad social corporativa.
-Sostenibilidad, ecología y valores medioambientales
Su experiencia en estos ámbitos se complementa con una larga trayectoria de asesoramiento y participación activa en proyectos e iniciativas del Tercer Sector: asociacionismo, voluntariado, acción social, comunicación y sensibilización en valores sociales, etc., lo que le proporciona una visión global y contemporánea del concepto de responsabilidad social corporativa.
De manera continuada, desde hace diez años es asesor, ponente y conferenciante sobre sus ámbitos de experiencia.
agrresponsabilidad@telefonica.net
Josep Maria Canyelles i Pastó
Máster en Políticas Públicas y Sociales (U. Pompeu Fabra - John HopkinsUniversity). Formador, asesor y consultor en Proyectos Sociales y en Cuadros de Mando Integrales. Experto en Tercer Sector, acción social de la empresa y responsabilidad social de la Administración Pública.
Su experiencia profesional ha combinado el tercer sector y el sector público. Ha sido gerente del Instituto Catalán del Voluntariado (organismo del Gobierno de la Generalitat de Catalunya), asesor de políticas públicas o concejal de Planes Integrales, entre otros. Así mismo, ha dirigido la consultoria Projectes Socials de Fundació Pere Tarrés (Universitat Ramon Llull), ha promovido proyectos de educación medioambiental y ha asesorado en la planificación estratégica y dirección de proyectos de organizaciones nonprofit.
Su orientación actual, fruto de su trayectoria, se basa en el desarrollo de políticas de responsabilidad social corporativa con especial incidencia en el ámbito de las políticas públicas y del tercer sector así como de la
acción social de la empresa.
En los últimos diez años ha impartido cerca de 50 cursos relacionados con aspectos de gestión directiva, animación sociocultural, y educación medioambiental; ha impartido cerca de 100 conferencias o ponencias sobre temas de participación ciudadana, voluntariado, civismo, exclusión social, etc; ha rganizado eventos, jornadas y congresos.
jmcanyelles@collaboratio.net
SERVICIOS
Qué servicios se pueden prestar:
Servicios para administraciones públicas
Generar discurso
-Think tank: asesoramiento en la elaboración de discurso
(Documento base sobre RSC y Administraciones públicas)
- Diseño de estrategias y políticas de comunicación RSC
- Jornadas, cursos o seminarios de formación
Modelos y propuestas
- Diseño de estrategias y prácticas RSC
- Desarrollo de acciones que visibilicen el compromiso RSC (Código deontológico, decálogo,
adhesiones a iniciativas y estándares,)
- Apoyo técnico en la elaboración de memorias de sostenibilidad
- Auditoria social -Social Audit-
- Memoria anual (a partir del enfoque triple cuenta de resultados)
- Consultoría modelo de gestión Balanced ScoreCard/Cuadro de Mando Integral que contemple la gestión de intangibles y, especialmente, la RSC.
Implantación de experiencias
- Identificar proyectos en relación a las comunidades locales
- Implementación de proyectos, gestión o asistencia técnica
- Monitorización de procesos
Servicios para empresas
Generar discurso
- Think tank: asesoramiento en la elaboración de discurso (Documento base sobre el concepto
RSC)
- Diseño de estrategias y políticas de comunicación RSC
- Plan de formación interna de directivos
Modelos y propuestas
- Diseño de estrategias y prácticas RSC
- Acciones que visibilicen el compromiso RSC (Código deontológico,
decálogo, adhesiones a iniciativas y estándares)
- Apoyo técnico en la elaboración de memorias de sostenibilidad
- Auditoria social -Social Audit-
- Memoria anual (a partir del enfoque triple cuenta de resultados)
Implantación de experiencias
- Identificar proyectos en relación a las comunidades locales
- Implementación de proyectos, gestión o asistencia técnica
- Monitorización de procesos
inforesponsabilidad@telefonica.net
PRESENTACIÓN
Responsabilidad Global es un think tank que ofrece servicios a
empresas y administraciones públicas entorno a la responsabilidad social corporativa.
De ganar y recaudar dinero a generar y compartir riqueza
Expansión, 24/03/04
El modelo de empresa del siglo XX se ha caracterizado por la lógica de la rentabilidad y la oportunidad. El mismo nombre de sociedad anónima responde a una manera de entender la actividad económica. Es decir, ganar dinero, cuanto más mejor y en el menor tiempo posible para los accionistas, para su inversión. Y si no es rentable, no interesa. Productividad, eficiencia, seguridad y redistribución han sido conceptos dominados por un principio de rentabilidad que le da sentido al modelo societario. Pero poco a poco los modelos empresariales del siglo pasado son cuestionados desde diferentes puntos de vista, desde diferentes actores sociales y económicos y, sobre todo, desde el mismo corazón de las empresas. Pasada y superada ya la etapa histórica de cuestionar el sistema por otro alternativo basado en la planificación frente a la libertad y tras el espejismo del pensamiento único de la década de los noventa, nuevos retos se plantean a las empresas en el siglo XXI. Retos que coinciden con la política.
La gobernabilidad, la sostenibilidad y la globalización están ocupando poco a poco el pensamiento y la acción de los sectores más lúcidos o más potentes. La percepción, cuando no la seguridad, de que la ingobernabilidad del mundo, la falta de horizonte sostenible o la globalización asimétrica son retos que se convierten en amenazas para la actividad empresarial, se ha instalado con fuerza en los centros de reflexión empresarial, pero también en buena parte de los consejos de administración transnacionales y en la mayoría de los directivos de los organismos financieros internacionales. Los notables casos de delitos económicos, los más que evidentes riesgos y síntomas de colapso ecológico, la falta de comportamiento ético de algunos directivos y las implicaciones de determinadas actividades industriales en el mantenimiento de situaciones de extrema pobreza o de flagrante vulneración de los derechos humanos en los países pobres han a?adido, a la razón y al interés, una muy buena dosis de conciencia ética global. La justicia internacional, el eficaz control de la sociedad civil organizada, y el incremento de la conciencia del consumidor-ciudadano respecto a los valores sociales y medioambientales han contribuido a un estado de opinión exigente que se pregunta: ?Es progreso que los caníbales coman con cubiertos?, como bien apunta John Elkington en su libro 'La triple cuenta de resultados en los negocios del s. XXI'.
Con constancia y con rigor nuevos marcos teóricos se han abierto. Incluso en los centros más estratégicos del mundo empresarial se habla ya de la falta de capacidad reguladora y de gobernabilidad de los instrumentos políticos nacionales e internacionales con los que contamos en la actualidad frente a la complejidad de los problemas. Y se urge sin tapujos a la necesaria revisión, modificación y adecuación de los instrumentos que nacieron tras la Segunda Guerra Mundial, por otros nuevos y por hacer más eficaces los actuales. Incluso se propone que ante la lentitud de los procesos y de los cambios en la esfera política e institucional, es la propia empresa la que debe ser un actor de cambio y de gobernabilidad. Y se ha alojado la tesis de que sólo ganar dinero, es pan para hoy y hambre para mañana. Y que generar riqueza, de bienes materiales e inmateriales, y compartirla en la sociedad global del conocimiento y con el planeta herido, es la única garantía de sostenibilidad económica. Y, poco a poco, nuevas palabras pueblan el universo empresarial: de la rentabilidad como principio absoluto se avanza hacia la sostenibilidad económica y medioambiental, y de la oportunidad como método se reflexiona y se evoluciona hacia la responsabilidad.
La mayoría de los beneficios para los accionistas están hoy diferidos en el tiempo. Y si ése tiempo futurible es incierto, lleno de riesgos o inviable para la actividad empresarial, el valor de la mayoría de las compa?ías caería en picado. Por ello la responsabilidad y la acción empresarial sostenible se nutren mutuamente de una nueva alianza que está generando una nueva cultura empresarial, más comprometida con la sociedad, mucho más allá de lo que ha significado la acción social o el marketing con causa. No, no estamos hablando de modales, sino de modos. Hablamos de que los cubiertos no convierten en humano al caníbal. Hablamos de un nuevo horizonte para la empresa: el de su compromiso de gobernabilidad con el cambio inaplazable y de su responsabilidad social. Una nueva empresa para el siglo XXI.
Los datos son tozudos y claros. Como Saturno devorando a sus hijos, nos estamos comiendo el planeta y a sus hijos con el actual modelo. Y acabaremos devorándonos a nosotros mismos. Y es urgente que la capacidad de liderazgo del mundo empresarial, su visión del horizonte, su naturaleza innovadora y su voluntad de pervivencia se unan en un nuevo paradigma empresarial para el nuevo milenio. Queremos sociedades responsables frente a las actuales sociedades anónimas. Ya no es posible el anonimato que esconde la impunidad o garantice el privilegio. Nada ya nos es ajeno. Ni nada puede no afectarnos. Las fronteras de la riqueza ya no nos protegerán. Las nubes y los océanos no conocen de nuestros arbitrarios tiralíneas.
Hay que pasar de las conciencias a las agendas. De las sensibilidades a las propuestas. El conjunto de razones y de argumentos que nutren hoy lo que llamamos Responsabilidad Social Corporativa (RSC) son una oportunidad para la revisión y la transformación de las empresas en organizaciones con futuro, no sólo con presente. La agenda de dicha oportunidad pasa por dos grandes líneas de actuación. La primera reside en el entorno de las administraciones públicas y de las instituciones y actores políticos. Y la segunda debe de alojarse en el corazón y ?sobre todo- en el cerebro de las organizaciones empresariales para convertirse en la nueva alma de su funcionamiento.
El desconocimiento de la RSC en las empresas es sólo superado, aunque ampliamente, por las administraciones públicas y los actores políticos. Un mundo de prejuicios, tópicos, complejos y arrogancias les obnubila. Tantos años regulando, recaudando y asumiendo -en solitario- la responsabilidad de lo público les ha casi inhabilitado para darse cuenta de los retos y de las nuevas oportunidades. La petulancia de la gestión o el cliché ideológico ha llevado en muchos casos a la absurda lógica por la cual la administración prefiere la recaudación a la corresponsabilidad administración-empresa.
Pero una empresa responsable puede generar riqueza. Y la riqueza no se recauda; se garantiza, se estimula y se gobierna. Y aquí empiezan los problemas para la política formal. Nuevas rentabilidades sociales deben de ser animadas por las administraciones de todos los niveles. Y ello requiere nuevos roles públicos para lo privado. Además, es evidente que necesitamos más política, más gobernabilidad para el horizonte compartido. Pero el dinero está donde está. Y hoy, de las cien primeras economías del mundo, cincuenta y una son economías de empresa. En lo global o en lo local, los recursos disponibles para garantizar un entorno sostenible, no están sólo en la administración. Ni sólo de ella es la responsabilidad. Están en el mercado. Y más allá de la auto limitación y la deontología del mismo o de la regulación pública, necesitamos una agenda de compromisos evaluables y concertados en los niveles local y global financiados con una nueva lógica empresarial. Nueva lógica del beneficio y de la actividad.
Finalmente, la RSC debe de consolidar su atractivo para sectores lúcidos y creativos del mundo empresarial para convertirse en una nueva cultura ampliamente compartida. Las iniciativas que se suceden en dicha dirección apuntan a un peligroso corte cultural entre aquellas grandes corporaciones y el conjunto de la mayoría de las empresas medianas y pequeñas que desconocen como incorporar, en lo concreto y en territorio, nuevos paradigmas organizativos que nacen de la RSC. Necesitamos una agenda del cambio conceptual y cultural en el mundo de la política y de las administraciones públicas, así como en las empresas. Si adaptar planes estratégicos, innovaciones organizativas o tecnológicas cuestan largos procesos de aprendizaje y metabolización interna, cuanto más no costará un cambio de modelo y de concepto para revisar las responsabilidades y los compromisos sociales más allá del punto de partida privado o público. A dicha tarea, a la creación de puentes de reflexión y de acción entre lo público y lo privado para gobernar juntos lo político y lo colectivo desde la Responsabilidad Social Corporativa deben de dirigirse los esfuerzos activos de las políticas públicas. Nuestro empeño profesional y nuestro trabajo como think tank será el de contribuir con humildad a un cambio histórico de modelo y de horizonte que debe de ser compartido para que tenga éxito y que no puede dejarnos anónimos ante tanta responsabilidad.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
y coordinador de la Comunidad de Responsabilidad Social Corporativa del http://www.ictnet.es/
Marzo 2004
ARTÍCULOS
Los Recursos Humanos de la RSE. Antoni Gutiérrez-Rubí
Revista Ser Responsable, Noviembre 2007
La cuestionada reputación de la RSE. Antoni Gutiérrez-Rubí
Revista Ser Responsable , Número 3 Mayo-Junio 2007
Revista Ser Responsable , Número 3 Mayo-Junio 2007
RSE y elecciones municipales. Antoni Gutiérrez-Rubí
Europa Press , 16 Mayo 2007
La RSE en la Red. Antoni Gutiérrez-Rubí
Europa Press , 15 Noviembre 2006
La RSE irrumpe en las elecciones catalanas . Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión , 31 Octubre 2006
Pymes, RSE y territorios responsables. Antoni Gutiérrez-Rubí
Tribuna de expertos Europa Press, 15 Mayo 2006
8 millones de accionistas, 8 millones de electores. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 15 Junio 2005
La responsabilidad social en el Gobierno. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 21 Julio 2004
La reputación responsable. Antoni Gutiérrez-Rubí
Revista dosdoce, Número 3 Julio-Agosto 2004
Transparencia y RSC: el factor tecnológico. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 28/04/04
De ganar y recaudar dinero a generar y compartir riqueza. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 24/03/04
Europa Press , 16 Mayo 2007
La RSE en la Red. Antoni Gutiérrez-Rubí
Europa Press , 15 Noviembre 2006
La RSE irrumpe en las elecciones catalanas . Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión , 31 Octubre 2006
Pymes, RSE y territorios responsables. Antoni Gutiérrez-Rubí
Tribuna de expertos Europa Press, 15 Mayo 2006
8 millones de accionistas, 8 millones de electores. Antoni Gutiérrez-Rubí
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La responsabilidad social en el Gobierno. Antoni Gutiérrez-Rubí
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Transparencia y RSC: el factor tecnológico. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 28/04/04
De ganar y recaudar dinero a generar y compartir riqueza. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 24/03/04
La RSE irrumpe en las elecciones catalanas Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión ,31/10/06
El ejemplo de las políticas públicas que a nivel internacional promueven la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) ha tenido un lento reflejo en las iniciativas políticas y gubernamentales en España. En las anteriores elecciones al Parlamento de Catalunya de 2003, por ejemplo, las referencias a la responsabilidad social de las empresas eran apenas inexistentes. En cambio, una revisión de los programas presentados para las elecciones de mañana pone de manifiesto como las medidas relativas a la RSE han irrumpido por primera vez, aunque de manera desigual, en todas las propuestas electorales de las formaciones con representación parlamentaria.
Ésta no es una circunstancia casual sino que se produce en un momento en que el papel determinante que las políticas públicas deben tener en la formación, el fomento, la regulación y el control de la RSE de las empresas adquiere un mayor protagonismo en la agenda política y mediática.Tan sólo en el último año hemos asistido a la presentación de la nueva Comunicación de la Comisión Europea, ha visto la luz un primer informe de conclusiones de la Subcomisión del Congreso de los Diputados para analizar la RSC, y han aparecido las conclusiones de la IV reunión del Foro de expertos RSC creada en el seno del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Esto coincide a demás con la inclusión por primera vez de la RSE en el articulado del nuevo Estatuto.
Un marco catalán para la RSE
Las propuestas programáticas de los partidos recogen un enfoque conceptual común que entiende la RSE como un aspecto necesario para la consolidación de una visión de crecimiento económico que haga compatible la competitividad, el progreso social y la protección del medio ambiente.
La mayoría de programas electorales coinciden también en la necesidad de crear un marco catalán para fomentar el desarrollo de la RSE, aunque difieren en el nivel de concreción y en la mayor o menor regulación exigida.
Las medidas apuntan sobre todo al papel de la Generalitat de Cataluña en la creación de conocimiento, formación, y extensión de buenas prácticas y en facilitar la transparencia informativa en la comunicación y balance de la RSE empresarial. Se incluyen también algunas propuestas encaminadas a crear algún tipo de foro consultivo o mecanismo para consensuar el modelo de empresa socialmente responsable y facilitar el diálogo multilateral entre los diversos grupos de interés.
Destaca de manera generalizada el papel que el Gobierno debe ejercer para actuar como ejemplo de RSE, para lo que se propone la incorporación de estas prácticas en la propia gestión de la Administración de la Generalitat de Cataluña. En este sentido, la medida más generalizada es la introducción de cláusulas favorecedoras de políticas de responsabilidad social en los pliegos de compras y contratación pública.
También coinciden las propuestas en la importancia que la inversión socialmente responsable (banca y créditos éticos) puede tener como motor de la RSE, para lo cual se apuesta por medidas para su promoción, facilitando la transparencia e información a los ciudadanos y estableciendo incentivos fiscales equiparables a los de otros tipos de inversión.
Cabe destacar que en ningún caso aparece recogida la propuesta, formulada por la Subcomisión RSC del Congreso, de creación de un organismo autonómico específico encargado de gestionar las iniciativas de promoción de la RSE, lo que permitiría una coordinación estratégica y transversal de estas políticas.
Estos son algunas de las propuestas más significativas recogidas en sus programas:
CIU. Propone impulsar un acuerdo Social entre el Gobierno de Cataluña y el resto de agentes, con el objetivo de diseñar desde el consenso una política social responsable.
PSC. Plantea la elaboración de un código de responsabilidad social corporativa de la empresa en Cataluña, a partir de la creación de un foro consultivo sobre RSE como espacio de deliberación y consenso entre los diversos agentes.
ERC. Promueve la creación de los Premios a la responsabilidad social corporativa que valoren a las empresas que actúen con RSC, teniendo en cuenta la integración cultural, la igualdad de oportunidades de género y la proyección de la marca Cataluña.
PP. Apuesta por la creación de la calificación ?empresa familiarmente responsable? para aquellas que acrediten la aplicación de medidas que faciliten la conciliación de la vida laboral con la familiar.
ICV-EUIA. Incluye la creación de un marco legal e institucional sobre la responsabilidad social de las empresas y medidas para facilitar información pública, transparente y auditada sobre la RSC a través de observatorios sociales.
Pymes, RSE y territorios responsables Antoni Gutiérrez-Rubí
Tribuna de expertos Europa Press, 15/05/06
En un reciente informe elaborado por PriceWaterhouseCoopers, que analiza el escenario global en los próximos diez años, se advierte de que las empresas de la UE que no integren la responsabilidad social y medioambiental en sus políticas no sobrevivirán en el siglo XXI.
Los profundos cambios que se producirán en aspectos sociales y medioambientales situarán a las empresas en una encrucijada y las que no tomen medidas para mitigar las consecuencias de este cúmulo de factores estarán abocadas al fracaso.
Un mes antes, la Comisión Europea en su comunicación sobre RSE 'Una alianza europea para la responsabilidad social de las empresas' hacía hincapié en su preocupación, ya recogida en 2002, por la necesidad de fomentar la adopción generalizada de prácticas de RSE entre las pymes.
Las pequeñas y medianas empresas constituyen un elemento generador de crecimiento y desarrollo por su capacidad de crear empleos productivos y por haberse constituido en un sector estratégico para cualquier proceso de transformación social y cultural de un territorio. Pero la introducción de los nuevos conceptos y prácticas tendentes a la responsabilidad social en las pymes se encuentra todavía lejos de las acciones que realizan ya algunas de las grandes compañías multinacionales.
Entre las pymes existe poca sensibilización entorno a las oportunidades que puede representar la RSE, escasez de recursos y, al mismo tiempo, una dificultad importante para acceder a actuaciones e instrumentos pensados específicamente para empresas de una dimensión corporativa superior. Pero en cambio, por sus características de proximidad, conocimiento y relación cotidiana con sus partes interesadas y su entorno local, las pymes tienen una mayor flexibilidad ante los cambios y una participación más directa en la comunidad en la que operan lo que les permitirá, con el suficiente apoyo institucional, estar preparadas para afrontar el reto desde un punto de partida diferente al de las grandes corporaciones.
En este contexto, el desarrollo de la RSE puede y debe convertirse en un reto y en una oportunidad para los gobiernos locales. Promover un nuevo modelo de gestión de las empresas que integre un espíritu empresarial responsable, de manera que contribuya al desarrollo socioeconómico sostenible del entorno en el que actúan, debe ser uno de los objetivos de las Administraciones Públicas en general, pero que adquiere especial importancia en el ámbito local.
Es evidente que la introducción de prácticas socialmente responsables en las pymes favorece el impulso, la creación y la consolidación de empresas innovadoras, económicamente competitivas y sostenibles. Y que ello contribuye directamente al desarrollo de entornos territoriales basados en el crecimiento sostenible, la competitividad y la creación y mejora de la calidad del empleo, retos imprescindibles si queremos mantener nuestro modelo de sociedad centrado en la igualdad de oportunidades. Buena parte de estos retos tienen una clara dimensión territorial.
Las instituciones públicas locales deben adoptar un papel activo en la creación de un entorno favorable a la adopción de prácticas socialmente responsables. Para ello resulta imprescindible la integración de las preocupaciones sociales y ambientales en las propias políticas públicas de gestión del territorio y en las relaciones con los diferentes agentes que aimplicados: sector público, empresa y tercer sector.
Los gobiernos locales deben además establecer estrategias y políticas de promoción de la RSE que favorezcan su implantación en las pymes. En colaboración con otros agentes, pueden desarrollar un conjunto de instrumentos y propuestas 'ad hoc' que permitan adaptarlas herramientas RSE globales a las necesidades específicas y a la realidad dispar de las empresas del propio territorio.
Y a su vez, las Administraciones pueden velar para que esas propuestas se adapten y den prioridad a aquellos ámbitos y preocupaciones que son de especial interés, dada la realidad social, económica y ambiental de la comunidad local en la que operan dichas empresas.
Éste es el reto para las corporaciones locales: que las pymes de su territorio incorporen políticas progresivas de RSE a través de una nueva relación con su entorno inmediato, ya que las medianas y pequeñas empresas son estratégicas para garantizar el desarrollo y la sostenibilidad territorial.
Para ello será necesario que los diversos niveles de la Administración supramunicicipal favorezcan el conocimiento, la difusión de las buenas prácticas, las experiencias y los recursos que puedan ayudar a los gobiernos locales a disponer de instrumentos específicos RSE-PYME para establecer diálogos constructivos con las pymes locales y diseñar conjuntamente planes de RSE en el territorio.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
8 millones de accionistas, 8 millones de electores Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 15 de Junio 2005
El activismo accionarial se ha convertido en una estrategia eficaz. Con ella, un creciente número de grupos de interés accede a los órganos de gobierno de las sociedades y reclama, desde dentro, otras políticas o llama la atención sobre la actividad de las propias compañías. Comprar el paquete mínimo de acciones que permite asistir a las juntas generales y hacer uso del derecho de todo accionista a preguntar y reclamar políticas socialmente responsables es la base del llamado activismo accionarial.
En España esta práctica es poco frecuente todavía. Las organizaciones Setem o Amigos de la Tierra son algunos de los escasos ejemplos de cómo utilizar las juntas de accionistas -y su impacto mediático- para denunciar la actividad de algunas empresas. Pero el activismo accionarial no es sólo una estrategia de presión o de denuncia de las ONG's. Nuevos accionistas, organizados o no, pero más plurales, más pequeños y más diversos componen una base accionarial de más de 8 millones de personas en España. La titularidad sobre acciones ha crecido incomparablemente más que otras formas de propiedad. El irresistible encanto de las acciones y una dinámica bursátil - tras el euro- menos especulativa y vulnerable ha abierto el parqué a nuevos y activos accionistas-ciudadanos.
La posesión masiva de acciones en manos de ciudadanos conscientes y críticos abre posibilidades inéditas de influencia política. Consumidores exigentes y accionistas lúcidos pueden ?juntos- modificar el rumbo de muchas sociedades en alianza con un liderazgo empresarial más comprometido socialmente. Pero el problema de fondo sigue siendo cómo configurar en el accionista una voluntad política capaz de dirigir o condicionar la voluntad económica de las corporaciones. Cabe preguntarse si el pequeño accionista será capaz de formarse una opinión y hacerla valer en las juntas o si simplemente esperará pasivo el dividendo. Y, ¿qué papel van a jugar las nuevas tecnologías y el derecho al voto electrónico en este nuevo escenario?
La Ley de Transparencia consolidó el eje "transparencia-tecnología-responsabilidad" como un itinerario lleno de posibilidades, no sólo para la reputación corporativa o el buen gobierno, sino para la incorporación de prácticas de gestión y decisión basadas en los derechos democráticos de accionistas e inversores. Derechos que son parte esencial de una política de Responsabilidad Social Corporativa integral que se compromete con sus accionistas más allá del dividendo.
A finales de 2003, la CNMV advertía que un 35% de las empresas cotizadas no tenía página Web y que el resto estaba lejos de los requerimientos que contemplaba el reglamento. Pero la realidad ha cambiado en dos años. El uso de las nuevas tecnologías en la atención a los accionistas continúa aumentando, también por razones operativas y presupuestarias. Los cambios impulsados por las nuevas tecnologías han dejado a la Ley de Sociedades Anónimas algo obsoleta. Las nuevas exigencias de información y participación de los accionistas obligan a repensar el sistema de celebración de las juntas generales. Las nuevas tecnologías facilitarán que las empresas atraigan a accionistas de espacios que exceden a sus ámbitos geográficos y les permitirá no depender tanto psicológicamente de su domicilio social, fomentando el acercamiento a unos accionistas cada vez más globales.
La Ley de Transparencia tenía entre sus objetivos el de tratar de fomentar la participación de los accionistas en la vida de las empresas y, en especial, en las juntas generales. Por eso, introdujo la posibilidad de delegar o ejercitar el voto a distancia "siempre que se garantice debidamente la identidad del sujeto que ejerce su derecho de voto". Y, precisamente, este último requisito es la causa o la excusa que ha hecho que aún haya empresas que no se han atrevido a poner en marcha un sistema de votación a distancia.
Pero la e-Corporación será un fenómeno imparable en un mercado y en una sociedad global. La evolución en los dos últimos años de la dimensión virtual de las empresas cotizadas no alberga dudas. La e-Corporación puede atender mejor el incremento y la variedad de las demandas de los nuevos accionistas-ciudadanos que piden más transparencia y más responsabilidad. El cambio de la condición de "anónima" de nuestras sociedades por la de "responsable" es cuestión inaplazable. Y necesaria.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
La responsabilidad social en el gobierno Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 21 de Julio 2004
Entre las principales promesas del PSOE en materia de transparencia y gobierno corporativo destacaba la de remitir al Parlamento una Ley de Responsabilidad Corporativa (RSC) que podría estar lista para otoño de 2005. Por otro lado, se anunció también la intención del nuevo Gobierno de renovar la comisión de expertos RSC creada por el PP en el Ministerio de Trabajo a finales del 2003, para dar cabida ?a la representación sindical y empresarial?. La nueva comisión ? cuya composición aún no se ha decidido ? recibirá el encargo de elaborar un informe con ?nuevas aproximaciones? y podría ser el embrión de un futuro Consejo de Responsabilidad Corporativa.
Además, el PSOE - que ya presentó una proposición de ley en la legislatura pasada- probablemente aceptará la subcomisión parlamentaria sobre RSC que ha propuesto CiU, con una voluntad amplia en la convocatoria y en los enfoques de los comparecientes. Al final de su trabajo, la comisión de expertos y la subcomisión unificarán sus conclusiones. El sentido de la futura ley parece que será ?de conceptos, mas impulsora que interventora?, en un momento en el que el debate sobre la regulación está muy polarizado. El objetivo que plantea el Gobierno es extender la RSC entre las empresas españolas, ayudar a las entidades que la implementen, sensibilizar al ciudadano, difundir las buenas prácticas, desarrollar herramientas como el Triple Botton Line y garantizar la capacidad pública de auditar las informaciones ofrecidas por las empresas.
Dos son los enfoques, de acuerdo a la experiencia internacional, que puede adoptar una regulación de la RSC. De un lado el modelo francés, intervencionista, que pretende el establecimiento de estándares RSC obligatorios, de otro está el británico, posteriormente seguido por otros países europeos, no intervencionista y cuyo fin último es el establecimiento de incentivo de mercado. Por otra parte, algunas organizaciones sociales internacionales proponen un acento más exigente en la regulación de las prácticas sociales y medioambientales de las empresas, haciendo incidencia en el cumplimiento obligatorio de convenios y acuerdos internacionales como los de la OIT, o el de las guías para empresas multinacionales de la OCDE para evitar el dumping social y medioambiental en el mercado sin fronteras. El papel del reciente Observatorio de la RSC en el que participan ONG y Sindicatos será clave para contrastar los diversos enfoques e impulsar una nueva alianza por el cambio en la empresa y en la sociedad, en un mercado de consumidores-ciudadanos activos socialmente.
Bienvenido sea el nombramiento de Juan José Barrera como director general de la Economía Social de Ministerio de Trabajo, que será la persona responsable de los temas RSC en el nuevo Gobierno. Algunos observadores han mostrado, en privado, una cierta decepción por el rango administrativo y político que tiene la RSC en comparación, por ejemplo, con la figura del Minister for Corporation Social Responsability en el Gobierno británico, equivalente a una Secretaría de Estado. Aunque el crédito de Barrera es alto y la voluntad del ejecutivo parece firme, sería muy conveniente una política interministerial que coordine las acciones del Gobierno en este campo con autoridad, se cual sea su ubicación. El nombre no hace la función, pero ayuda. Seamos pacientes, y veamos los primeros pasos y el enfoque de la Ley. Nos jugamos algo más que una norma.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
Julio 2004
La reputación responsable. Antoni Gutiérrez-Rubí
Revista dosdoce, Número 3 Julio-Agosto 2004
Confusión de conceptos y enfoques
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) está convirtiéndose en una especie de "gran paraguas" que da cobertura a un amplio y heterogéneo conjunto de enfoques, conceptos, iniciativas y prácticas, que van desde la transparencia con los inversores en el buen gobierno de las sociedades cotizadas y los códigos éticos, hasta el compromiso empresarial con la protección del medio ambiente, pasando por las iniciativas de acción social y el mecenazgo cultural. Y a pesar de la confusión, todas estas iniciativas afloran una necesidad de cambio en la gestión empresarial en el siglo XXI. Un cambio centrado en el compromiso de la empresa con la sociedad (y sus grupos de interés) y con el planeta (y sus recursos limitados).
El elemento nuevo es que dicho compromiso es ya imprescindible para el valor y la continuidad de la empresa. En definitiva, el conjunto de nuevas prácticas pretenden responder, con diferentes ambiciones y consecuencias, a una pregunta inquietante en un nuevo mercado de consumidores-ciudadanos, y cuya respuesta marcará el devenir inmediato de nuestra sociedad: ?Cómo desarrollar la actividad empresarial hoy en un mundo globalizado, limitado, insostenible y desequilibrado?
La Reputación Corporativa
La respuesta corporativa a dichas preguntas y el interés de las empresas en hacer "pública" y "visible" su respuesta es lo que llamamos Reputación Corporativa (RC). El Foro de Reputación Corporativa, una de las organizaciones más lúcidas en el mundo empresarial, la define como el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos, y el reconocimiento que los mismos dan a una compa?ía respecto de su comportamiento corporativo a partir del grado de cumplimiento de sus compromisos con relación a sus clientes, empleados, accionistas si los hubiere y con la comunidad en general. La reputación corporativa se puede visualizar como un puzzle compuesto por diversas piezas intangibles de la vida empresarial (ética, responsabilidad social, identidad corporativa, misión, gobierno corporativo, comunicación con los stakeholders...). La gestión integrada de estas piezas genera la buena reputación.
La Responsabilidad Social Corporativa
Una empresa asume su responsabilidad social cuando adopta voluntariamente pautas de actuación de carácter no sólo económico, sino también ético, social y medioambiental en su estrategia empresarial y en las relaciones con sus interlocutores, tal y como así lo define el Libro Verde de la RSC de la UE. Mediante la RSC, los compromisos adoptados por las organizaciones se derivan de los impactos que tiene su actividad en diversos ámbitos (laboral, social, medioambiental, etc.) y van más allá de las obligaciones legales. Este enfoque tridimensional de la gestión empresarial (económica, social y medioambiental) se conoce como triple cuenta de resultados (triple bottom line).
Dos modelos de RSC
Los factores que influyen en algunas empresas para desarrollar políticas de RSC son principalmente no financieros, como la mejora de la reputación, la obtención de ventajas competitivas o la presión de los diferentes grupos de interés, como los consumidores, accionistas y empleados. Pero un nuevo tipo de empresa más innovadora centra su interés también en aspectos financieros. En otro tipo de modelo financiero. La RSC afecta a un nuevo concepto de la rentabilidad de la empresa y tiene que ver con una visión del negocio que mira a más largo plazo y que incorpora en la toma de decisiones valores como la ética, la transparencia y la responsabilidad hacia la sociedad. No estamos hablando de filantropía desinteresada.
No apuntamos al uso "social y cultural" de parte de los beneficios. No reivindicamos lo que buenamente "sobra" y que se puede "dar generosamente a la sociedad". Estamos hablando de un nuevo modelo de organización empresarial que, por interés y por un nuevo código de valores, y con un estímulo legislativo adecuado, quiere repensar la gestión empresarial en clave de riqueza compartida y sostenible. No se trata sólo de cumplir las leyes, o de "rendir cuentas". La empresa se debate en un reto: puede optar por una ética desinteresada, o puede -y debe hacerlo- por una ética del interés de todos los afectados por ella.
La Responsabilidad es rentable
Los datos empiezan a confirmar las intuiciones y refuerzan una estrategia más comprometida. Las compañías que presentan, por ejemplo, informes sobre responsabilidad social corporativa y sostenibilidad siguiendo el modelo de Global Reporting Initiative (GRI) experimentan una menor volatilidad en el mercado bursátil, según se desprende de un informe elaborado por el instituto de investigación Linstock y la agencia de comunicación Imagination. Según el estudio, las empresas que utilizan los estándares del GRI experimentan una menor volatilidad en el valor de sus acciones y mayores márgenes de beneficios que aquellas compa?ías que utilizan otros modelos de información, generalmente siguiendo indicadores definidos por la propia empresa.
El informe, titulado "Valores añadidos?", repasa el rendimiento económico y la evolución del valor de las acciones de más de mil empresas. Los investigadores señalan que las empresas que siguen el GRI "tienden a experimentar" un crecimiento de los ingresos más lento, pero menos "volátil y sostenible" y con mayores márgenes de rentabilidad.
Por un nuevo concepto de la reputación anclado en la responsabilidad
El eje imagen-comunicación-reputación tensa la gestión de la reputación corporativa, no como la consecuencia de una gestión empresarial socialmente responsable, sino como un instrumento más de las estrategias de marketing corporativo más competitivas. El hecho de que las áreas de gestión de la reputación estén más consolidadas en las empresas frente a las áreas de gestión de la RSC, es un indicador que debe cambiar si optamos por un nuevo concepto de la reputación anclado en la responsabilidad.
La RSC es un campo nuevo y todavía son pocas las empresas que tienen departamentos específicos dedicados a esta materia, o personas responsables de gestionarla. Según un estudio de PricewaterhouseCoopers en 2003, el 72% de las empresas afirma tener un Departamento encargado de gestionar y supervisar la sostenibilidad corporativa, entre los que se encuentran Directores de Reputación, Sostenibilidad, RSC, Medio Ambiente, Relaciones Institucionales, Comunicación o la Alta Dirección, entre otros.
Esto refleja que la organización de la RSC está todavía en fase de clarificación y consolidación en las empresas, aunque muchas empresas líderes han empezado ya a dise?ar estructuras organizativas de RSC. El reto para estas empresas pasa por incorporar realmente la RSC en la propia estrategia empresarial, que llegue al nivel del Consejo de Administración y que se desarrollen indicadores de seguimiento de los objetivos de RSC planteados. En definitiva, para el nuevo liderazgo empresarial, no hay mejor reputación que la responsabilidad.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
Julio-Agosto 2004
Transparencia y RSC: el factor tecnológico. Antoni Gutiérrez-Rubí
Expansión, 28/04/04
La Ley de Transparencia es un paso estratégico para todos los que optamos por un modelo de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) anclado en una nueva cultura empresarial que lidere el cambio hacia las corporaciones responsables del siglo XXI. Además, la ley incorpora con fuerza la perspectiva tecnológica en la implantación de la transparencia. Y consolida el eje 'transparencia-tecnología-responsabilidad' como un itinerario lleno de posibilidades, no sólo para la reputación corporativa o el buen gobierno de nuestras sociedades, sino para la incorporación de prácticas de gestión y decisión basadas en los derechos democráticos de los accionistas e inversores. Derechos que son parte esencial de una política de RSC integral que se compromete con sus accionistas más allá del dividendo. Una empresa transparente que escucha, que da canales de participación y de decisión a sus accionistas, será una empresa abierta y responsable, el único futuro sostenible. Y la dimensión tecnológica deviene el factor de cambio y de aceleración del proceso.
A finales de 2003, la CNMV advertía del punto de partida al observar que un 35% de las empresas cotizadas no tenía página Web. Y el resto estaba lejos ?todavía hoy- de los requerimientos que contempla el reglamento, salvo notables excepciones. Debemos asumir que el centro de gravedad cambia. Del derecho del accionista a ser informado, al deber de las corporaciones a dar información transparente y constante de su gestión, hay un trecho que puede ser visto como una obligación o como una oportunidad estratégica de relación con la sociedad.
Oportunamente, mañana se celebrará la Jornada 'eTransparencia para el buen gobierno corporativo de las empresas a través de las nuevas tecnologías', organizada por www.edemocracia.com. El encuentro llega en un buen momento. La ecuación buen gobierno = más participación, avanza sólida entre los dirigentes empresariales que promueven cambios desde la perspectiva RSC. Un pensamiento más dinámico que no contempla colisión entre la necesaria eficacia y la mejora de la democracia en nuestras empresas. Un pensamiento que pretende ser cultura, que ve en las nuevas tecnologías un papel motor del cambio de nuevos modelos organizativos más responsables por más transparentes. Hay recelo disfrazado de prudencia en algunos sectores. Y oposición activa en otros. Pero la eTransparencia es una oportunidad para nuestras empresas. No sólo para cumplir 'progresivamente' la Ley incorporando ya lo que anima o exige. Si no para ir más allá, con un modelo empresarial más participativo y equilibrado, garantía de un enfoque de responsabilidad corporativa urgente y necesario.
El uso de las nuevas tecnologías en la atención a los accionistas continúa aumentando, por razones operativas y presupuestarias. Pero el paso determinante de la atención a la decisión es un tramo que se presenta casi insalvable para algunas organizaciones. El accionista (y el mercado) reclama que sea la propia compañía la principal fuente de información. Y exigirá sin demora la soberanía. El absolutismo ilustrado tampoco tiene espacio ya en las corporaciones del siglo XXI. No le demos más vueltas. La ola de cambio, de transparencia, de información, en definitiva de más democracia y de buen gobierno, será imparable. Y a golpe de clic.
Antoni Gutiérrez-Rubí
Promotor de http://www.responsabilidadglobal.com/
Abril 2004
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